Saturday, March 21, 2009
Sunday, May 11, 2008
La persistente memoria
Salvador DalíLa memoria y el azar. Ambos poseen hilos secretos que se cruzan en su lugar predilecto: el laberinto.
La memoria tiene pasadizos secretos. La memoria no se pierde. Tú te pierdes en ella. Perder la memoria, en realidad, es perderse en la memoria. Es perder su hilo.
La memoria también es un bosque. Sus árboles a veces no te dejan verla. Procura alcanzar un claro en su interior y trata de leer desde allí a María Zambrano, como quien celebra un ritual arcaico.
La memoria tiene vida propia. Tú no la tienes. Ella te tiene a ti.
La memoria tiene más futuro que pasado, aunque contenga todos los pasados.
La memoria puede ser silenciosa e invisible, pero está ahí, acechándote.
Cuando la memoria habla, tú callas. Cuando la memoria calla, tú ni hablas ni escribes. Te dejas llevar por el rumor de la memoria silenciosa.
La memoria no escribe hoy porque lo escribió todo mañana.
La memoria atesora personajes que parecen perdidos para siempre. Un día, que puede ser hoy, uno de esos personajes aparece y te dice lo que nunca se atrevió a decirte hace décadas. Son las viejas celadas de Mnemosine, madre de todas las musas.
La memoria se detiene algunas veces y rememora. Después vuelve con más bríos y te inunda.
La memoria es una mañana en el mar porque dos amantes escuchan el aria de las Bachianas brasileiras Nro. 5 de Villalobos.
La memoria es un territorio infinito, un légamo que no termina.
La memoria suele dislocar su brújula y se va al pasado por irse al futuro.
Se equivocó la memoria. Se equivocaba.
La memoria tiene pasadizos secretos. La memoria no se pierde. Tú te pierdes en ella. Perder la memoria, en realidad, es perderse en la memoria. Es perder su hilo.
La memoria también es un bosque. Sus árboles a veces no te dejan verla. Procura alcanzar un claro en su interior y trata de leer desde allí a María Zambrano, como quien celebra un ritual arcaico.
La memoria tiene vida propia. Tú no la tienes. Ella te tiene a ti.
La memoria tiene más futuro que pasado, aunque contenga todos los pasados.
La memoria puede ser silenciosa e invisible, pero está ahí, acechándote.
Cuando la memoria habla, tú callas. Cuando la memoria calla, tú ni hablas ni escribes. Te dejas llevar por el rumor de la memoria silenciosa.
La memoria no escribe hoy porque lo escribió todo mañana.
La memoria atesora personajes que parecen perdidos para siempre. Un día, que puede ser hoy, uno de esos personajes aparece y te dice lo que nunca se atrevió a decirte hace décadas. Son las viejas celadas de Mnemosine, madre de todas las musas.
La memoria se detiene algunas veces y rememora. Después vuelve con más bríos y te inunda.
La memoria es una mañana en el mar porque dos amantes escuchan el aria de las Bachianas brasileiras Nro. 5 de Villalobos.
La memoria es un territorio infinito, un légamo que no termina.
La memoria suele dislocar su brújula y se va al pasado por irse al futuro.
Se equivocó la memoria. Se equivocaba.
Sunday, April 27, 2008
Mi tío Oscar
27-04-08: Domingo de nubes sin sol todavía. Se va abril y viene mayo. Se va Eliot. Se van los efímeros araguaneyes, el amarillo, el curioso amarillo de sus flores (“Yo soy curiosa amarillo”). Se va abril y viene mayo. Se van abril y Sabina. Se va Xavier Abril. Se van las fotografías venezolanas de Henrique Avril. Se va abril, mes del cumpleaños de mi madre y de mi tío Oscar. Se va mi tío Oscar, totalmente mítico, radiante y vivo en mi memoria. Se van todos para volver de nuevo. Rectifico: se van todos, menos Eliot y mi tío Oscar, que siguen conmigo todo el año.
Sunday, April 06, 2008
Me acuerdo hoy de Aranjuez
Max Aub05-04-08: Abril. Hoy ha llovido abril sobre mi sangre. Es un verso de Carlos Alvarez que siempre recuerdo cuando llega el mes de abril. Mentiría si digo que recuerdo sólo ese verso. Recuerdo, además, el famosísimo de Eliot: Abril es el mes más cruel, así como otros nombres, personas y versos. Y también recuerdo a Sabina, por supuesto.
Por cierto, al ver hace poco unos discos donde Xulio Formoso canta poemas de Farruco Sesto, recordé un recital que vi en el canal 5 en el año 72 o 73 y en el que el primero cantaba poemas de Carlos Alvarez y de Carlos Sahagún. Cantaba, entre otros, el poema Guernica de Carlos Alvarez que comienza con el citado verso. Y cantaba también un poema cuyo autor no logré captar en ese momento y que gracias a Google hoy creo haber descubierto que es de Max Aub. Me refiero a un poema que comienza con este verso: “Me acuerdo hoy de Aranjuez,/ el patio castellano…”. Formoso cantaba y una actriz, creo que argentina, leía bellamente poemas, otros poemas.
Busco en mi memoria el nombre de la actriz, pero no lo encuentro. Ya irá apareciendo. Recuerdo su voz, sus inflexiones, su música. “Te contaré que soy el mar,/ puedes creerme…”. Eso leía en un poema de Sahagún la actriz cuyo nombre busco ahora en mi memoria inúltimente….
Por cierto, al ver hace poco unos discos donde Xulio Formoso canta poemas de Farruco Sesto, recordé un recital que vi en el canal 5 en el año 72 o 73 y en el que el primero cantaba poemas de Carlos Alvarez y de Carlos Sahagún. Cantaba, entre otros, el poema Guernica de Carlos Alvarez que comienza con el citado verso. Y cantaba también un poema cuyo autor no logré captar en ese momento y que gracias a Google hoy creo haber descubierto que es de Max Aub. Me refiero a un poema que comienza con este verso: “Me acuerdo hoy de Aranjuez,/ el patio castellano…”. Formoso cantaba y una actriz, creo que argentina, leía bellamente poemas, otros poemas.
Busco en mi memoria el nombre de la actriz, pero no lo encuentro. Ya irá apareciendo. Recuerdo su voz, sus inflexiones, su música. “Te contaré que soy el mar,/ puedes creerme…”. Eso leía en un poema de Sahagún la actriz cuyo nombre busco ahora en mi memoria inúltimente….
Sunday, December 16, 2007
Friday, August 31, 2007
Sunday, April 01, 2007
El Turco de Palermo
01-04-07: Domingo de ramos y de lluvia. Primer domingo de abril. Hago anotaciones y escribo bajo el sano desorden de la memoria. En una esquina de Palermo un hombre a quien apodan el Turco, me dice: “Es el Gordo Troilo”. Yo le respondo que sí, que es Pichuco y él insiste: “El se llama el Gordo Troilo”. Yo estaba viendo una foto que el Turco tiene en su puesto de cacharros y le mostraba a Lázaro y a Martín que se trataba de Pichuco. Fue en ese instante cuando apareció detrás de nosotros la voz del Turco. Le compré un yesquero con forma de pingüino y nos tomamos una foto con él. Para tomársela puso como condición que en ella apareciera la Santa. Y así fue. Acá estamos, entonces, con Evita y el Turco.


